Hitman 2 supone la segunda entrega en la trilogía World of Assassination del Agente 47 de IO Interactive. Este es el análisis.
Hitman 2 es un videojuego desarrollado por IO Interactive que constituye, dicho sea de paso, la segunda entrega en la trilogía World of Assassination del Agente 47. Su desarrollo se puso en marcha tras la asociación de IO Interactive con Warner Bros. Interactive Entertainment, que facilitó el cambio estratégico que necesitaban sus devs para producirlo, ya que buscaban evitar repetir a toda costa el modelo de lanzamiento episódico que condujo al fracaso comercial de Hitman (2016), que género pérdidas estimadas en 43 millones de dólares para Square Enix (que publicaba los juego de la saga en aquel entonces hasta que suspendió la financiación para el estudio por no cumplir las expectativas de ventas). Tras la reestructuración del estudio como independiente, los devs usaron el motor personalizado Glacier 2 para diseñarlo, aprovechando el control creativo que tenían con el fin de expandir su naturaleza sandbox al incorporar niveles más grandes e intrincados en comparación con su predecesor, además de una jugabilidad con mayores oportunidades de asesinato. Esta transición enfatizó el deber de IO Interactive para que mantuviera la esencia de la franquicia, publicándose incluso por completo desde su primera edición.
En un marco de menos de cinco horas, me acerco a Hitman 2 para tener certeza de las mejoras incorporadas por IO Interactive para justificar la continuación. Lo que encuentro en es tiempo me lleva a razonar lo suficiente como para saber que está al mismo nivel que el anterior y me resulta bastante entretenido como juego de acción, donde la elegancia del sigilo se fusiona con una libertad de sandbox que siempre me mantiene agarrado del control durante seis misiones de espionaje internacional, ofreciendo un mundo dinámico que recompensa la astucia y la paciencia con momentos de tácticas calculadas. En la consola de Sony, la experiencia de jugarlo preserva un rendimiento fluido que permite sumergirse por completo en el rol del Agente 47, el asesino calvo y trajeado por excelencia.
La narrativa de Hitman 2 se ubica poco después del antecesor y sigue las pautas habituales de los thrillers espionaje y la intriga internacional, donde el asesino profesional debe usar sus habilidades para ejecutar asesinatos selectivos en misiones internacionales al servicio de una agencia, como suele ocurrir en casi todas las entregas de la franquicia.
En esta ocasión, la trama se desarrolla cuando el Agente 47 (David Bateson), bajo las órdenes de su handler Diana Burnwood, descubre una conspiración más grande que involucra a los clientes de la Agencia Internacional de Contratos (ICA) y, tras recibir el contrato de Providence, inicia una cacería global contra el misterioso Shadow Client, una figura que amenaza con desestabilizar el orden mundial mediante una red de conspiradores poderosos. Sus episodios muestran la misión de Agente 47 para eliminar a sus objetivos a lo largo de seis misiones distintas ambientadas en varios países, incluyendo la residencia costera de Hawke's Bay en Nueva Zelanda, las calles soleadas de Miami, las selvas de cárteles de Santa Fortuna, los bulliciosos mercados de Mumbai, los suburbios de Whittleton Creek y el castillo de la Isla de Sgàil. Todos proporcionan contexto a las misiones en las que cada asesinato se convierte en el eslabón de un rompecabezas, pero, además, exploran temas como la traición, la lealtad y la moralidad en un mundo de élites corruptas, mientras se interrogan los orígenes de 47 en su conexión con el Cliente Sombra y los vínculos de la ICA con Providence.
La jugabilidad, por añadidura, se arregla sobre las nomenclaturas de sigilo del predecesor, diseñado con una sofisticación que convierte cada nivel en un patio de recreo letal para la improvisación. Radica en su estructura sandbox, con múltiples puntos de acceso, en la que asumo el control del Agente 47 para eliminar a uno o varios objetivos principales asignados en entornos abiertos repletos de NPC con rutinas propias, por lo que es necesario optar por infiltraciones sutiles mediante disfraces, sabotajes prácticos, o ejecuciones directas con gadgets icónicos como la fibra de alambre o la pistola con silenciador. 47 puede realizar acciones básicas como correr, caminar, agacharse, atacar y disparar, además de su capacidad para cargar diversas armas de fuego como pistolas, escopetas, rifles y subfusiles que se pueden enfundar, apuntar o silenciar para derribos más silenciosos. Además, tiene la función de instinto para ubicar al objetivo más rápido. El sigilo es la prioridad de cada misión, pero las opciones de combate ofrecen alternativas cuando los planes fallan, ya que los guardias y los civiles reaccionan de forma impredecible a distracciones, ruidos o comportamientos sospechosos, generando emergencias que, en ocasiones, me obligan a recurrir a cuchillos, al estrangulamiento silencioso o al combate cuerpo a cuerpo para ataques rápidos, aunque estos suelen alertar a los NPC cercanos y comprometer el sigilo debido al ruido o la visibilidad.
Como los niveles del juego presentan un mundo fluido que castiga las acciones descubiertas, surgen ventanas de asesinato que me permiten usar estrategias creativas para eliminar a los objetivos con las interacciones de los NPC. Desde el inicio, las informaciones de ciertos NPC desbloquean secuencias guiadas que revelan vulnerabilidades para atraer a un objetivo a una trampa específica —como causar accidentes, envenenar alimentos, manipular explosivos, sabotear vehículos o empujar objetivos desde las alturas— que aumenta la eficacia de la ejecución. Estas conveniencias están concentradas en los niveles, con información obtenida a través de ítems o documentos que señalan rutas ocultas. La mecánica del disfraz es, asimismo, efectiva en ciertos escenarios porque otorga acceso privilegiado a zonas restringidas al asumir la identidad del NPC neutralizado, aunque requiere vigilancia constante para evitar ser detectado por guardias o civiles familiarizados con el usuario original que saben reconocer discrepancias. Ciertos atuendos restringen acciones como correr o activar objetos no autorizados. Y es posible mitigar la detección alejándose de un lugar o arrojando monedas como distracción, aunque siempre es mejor mantener el equilibrio sobre el indicador de sospecha que detecta las señales de los enemigos.
Adicionalmente, la eficiencia de cada una de las misiones se mide por un sistema de maestría que, vinculado a mi usuario en línea, garantiza la obtención de puntos de experiencia mediante desafíos, bajas y descubrimientos, desbloqueando recompensas persistentes como nuevas posiciones iniciales, objetos de la agencia para armas de contrabando e información de mapas para facilitar la planificación. Este enfoque me lleva a preferir la precisión sobre la fuerza bruta. Para completar desafíos, necesito controlar el indicador de salud del Agente 47, evitando enfrentamientos innecesarios que reducen los puntos de experiencia y aumentan la dificultad. La eliminación de evidencia —como ocultar en armarios o contenedores a los NPC inconscientes o muertos para no ser descubierto— es crucial para sostener el sigilo e incrementar las puntuaciones del tablero. Esto, en efecto, le añade un factor de rejugabilidad a las variantes de las misiones, incluyendo modos como Elusive Targets, con riesgo de muerte permanente, y también Escalations, con cadenas de contratos progresivos que proporcionan retos meticulosos.
Al margen de la jugabilidad, Hitman 2 expone su parte más pulida en el apartado técnico que demuestra el nivel de compromiso de los desarrolladores de IO Interactive para continuar lo que dejaron en el anterior. Los gráficos, para empezar, son bastante consistentes al aprovechar al máximo el hardware de la consola para renderizar mundos inmersivos y detallados dentro las posibilidades ofrecidas por el motor Glacier. Esto se traduce en una iluminación volumétrica y sombras dinámicas que renderizan cada atmósfera acorde a los climas mostrados, como la lluvia en Hawke's Bay que resbala por las hojas con realismo fotográfico; las luces neón de Miami que parpadean sobre multitudes eufóricas; la selva de Santa Fortuna que bulle con vegetación espesa y humedad; los barrios abarrotados de gente del mercado de Mumbai; la cotidianidad diurna del vecindario cálido de Whittleton Creek. Los modelos de personajes están renderizados con animaciones fluidas de movimiento y textura, siendo el de 47 el que tiene mayor fidelidad con su rostro serio y el famoso traje negro con corbata roja. La resolución dinámica consigue picos a 30 fotogramas por segundo estables, manteniendo la suavidad de la imagen. Y la cámara libre permite, asimismo, explorar lugares extensos hacia todas las direcciones con cierta fluidez, como ocurre al trepar la torre en Isle of Sgàil, un castillo medieval brumoso que parece sacado de un sueño gótico.
La banda sonora, compuesta por Niels Bye Nielsen, complementa el lado visual con una orquesta de tensión ajustada a lo electrónico. Adapta su intensidad a través de crescendos dramáticos durante persecuciones, silencios opresivos en momentos de acecho, y motivos electrónicos pulsantes en escenarios urbanos. Piezas como el tema principal, con cuerdas graves y percusión minimalista, encapsulan la frialdad calculadora de 47. Los efectos de sonido, de igual modo, son acertados al utilizar el middleware Wwise en detalles como el crujido de la moneda en el suelo, los disparos con la pistola silenciadora, el gorgoteo de una víctima estrangulada o el estruendo de un coche de carreras saboteado. A esto se suman unos diálogos ingeniosos salpicados de humor negro y sátira social, mientras que la voz grave de David Bateson como 47 añade una presencia imponente que se escucha a distancia. La inmersión auditiva transforma el sigilo en una partida sensorial completa, donde el silencio es tan letal como el ruido.
Estos elementos, en conclusión, me hacen pensar que Hitman 2 para PlayStation 4 es una secuela competente de las aventuras de sigilo y espionaje del Agente 47. Alcanza cierto nivel de entretenimiento con su trama intrigante y gameplay sofisticado, aunque la historia en general frecuenta un par de lugares comunes para subrayar su conflicto sobre organizaciones secretas. Los controles responsivos me invitan a jugarlo otra vez porque, a decir verdad, tiene valor de repetición por su fórmula sandbox, que me obliga a ser creativo para asesinar a los malos profesionalmente en un mundo de asesinatos, dinero y corrupción.
Año: 2018
Género: Disparos en tercera persona, acción, sigilo
Consola: PlayStation 4 (PS4)
Calificación: 7/10












