Análisis de 'Borderlands' para PlayStation 3 (PS3)




Se dice que el concepto detrás de Borderlands surgió cuando su desarrollador de cabecera, Randy Pitchford, tuvo el plan de mezclar los elementos tradicionales de los juegos de rol de acción y los juegos de disparos en primera persona, partiendo del hecho de que era un entusiasta de juegos como Diablo y Duke Nukem 3D. El objetivo era crear un RPG donde los personajes pudieran subir de nivel, modificar las armas, mejorar las habilidades y, sobre todo, disparar y moverse libremente por un mundo abierto presentado en primera persona. Tras sentar las bases para esa fusión de género, el desarrollo comenzó en 2005 en los interiores de la desarrolladora Gearbox, sin ninguna línea narrativa definida, aunque más adelante a los desarrolladores se les ocurrió la idea de que el jugador asumiera el papel de un cazador de bóvedas con habilidades especiales que toma el trabajo de hallar un artefacto antiguo en un planeta remoto, con el fin de dar una buena razón para progresar en la campaña y justificar las recompensas que se obtienen al recolectar el botín. Al asomarse su ventana de lanzamiento, tres años después el juego se convirtió en todo un éxito de ventas que garantizó que tuviera múltiples secuelas para diferentes plataformas.
 
La presentación de Borderlands como un juego híbrido entre el FPS y el RPG convencional es algo que, a mi parecer, es bastante ingenioso y lo coloca en lugares insospechados que muy a menudo son difíciles de encontrar. Pero me desconcierta que semejante juego tenga una aclamación unánime de las publicaciones de videojuegos, porque a decir verdad, lejos de la hibridación de géneros, no me parece gran cosa. Como juego de rol de acción y disparos en primera persona al principio tiene sus momentos cuando hago misiones en un mundo abierto bastante amplio, pero su factor de diversión se disipa como las municiones de un revólver, a lo largo de un recorrido en el que no hago otra cosa que controlar a un mercenario hueco para ejecutar tareas para gente que muy importa poco y disparar con varias armas a bichos y a pandilleros gritones que salen de todas partes en unas dunas del desierto que parecen un pastiche rancio entre Mad Max, Fallout y Mass Effect, aunque el aspecto gráfico con sombreado de celdas intente disminuir las semejanzas con unas texturas que tienen la forma de un cómic. La jugabilidad repetitiva y sin sorpresas le resta valor de repetición hasta el punto en que ni siquiera me motiva a seguir torturándome realizando las misiones, pero como buen masoquista me veo obligado a quedarme en el planeta Pandora para saber el premio que hay detrás de la famosa cámara ancestral.


Borderlands (PS3)



Para empezar, la historia del juego tiene poca profundidad y en la superficie está poblada frecuentemente de personajes de plástico que parecen funcionar rellenando el formulario de descripción de las figuras de acción. Es demasiado unidimensional y previsible cuando sigue al pie de la letra la narrativa del héroe que auxilia al pueblo y derrota a enemigos violentos. Lo que no ayuda para nada es que mayormente se cuenta, quizá por falta de un buen guión, a través de los diálogos que el protagonista elegido sostiene con los NPC y que, a fin de cuentas, no revelan nada fuera de lo ordinario más allá de las acciones superficiales y las descripciones de personalidades. Algunos NPC solo sirven como guías y material de adorno.
 
La historia está ambientada en el futuro lejano de 2864 y trata sobre cuatro mercenarios que son contratados en un planeta llamado Pandora para realizar una operación. Ellos son Brick, un hombre corpulento con habilidades cuerpo a cuerpo; Mordecai, un tirador experimentado que anda con su ave cazadora Bloodwing; Lilith, una mujer alienígena que tiene poderes de sirena; y Roland, un ex militar que opera una torreta. Se hacen llamar buscacámaras. Y recorren las planicies polvorientas y distópicas de Pandora para llegar a su destino, un lugar cuyos recursos minerales han sido explotados por megacoporaciones y es habitado por malhechores que oprimen a los pobladores locales que se ganan la vida en tierras baldías adornadas de basura industrial. Después de arribar en la ciudad de Fyrestone, los buscacámaras comienzan a recibir instrucciones psíquicas de una misteriosa mujer conocida como el "ángel de la guarda" y de un robot amigable conocido como Claptrap, además de Patricia Tannis, la ex arqueóloga de la corporación Dahl que lleva a cabo una investigación sobre unas ruinas. Su misión consiste en localizar las piezas de un rompecabezas para abrir una bóveda legendaria que se abre cada 200 años, y con la asistencia de Tannis buscan los tres artefactos necesarios para la misión.


Borderlands (2009)



Como es de esperar, los buscacámaras aseguran dos de los fragmentos siguiendo las directrices de Tannis, habitualmente también completando otras ocupaciones de los moradores de Pandora que necesitan de su apoyo para liberarse de la opresión impuesta por los bandoleros salvajes en cada pueblo. Sin embargo, la travesía se complica tras derrotar al jefe de los rufianes skags llamado Baron Flynt, donde tienen que lidiar asimismo con Steele, la despiadada comandante de una fuerza militar dirigida por la corporación Atlas que también busca los trozos de la bóveda y exige liberar a una secuestrada Tannis a cambio de adquirirlas, llegando incluso a deshabilitar la red ECHO del planeta para restringir las comunicaciones. Tras infiltrarse en el cuartel general de Crimson Lance los buscacámaras liberan a Tannis y restauran la red de comunicaciones. Minutos después Steele usa la llave y abre la bóveda, pero es asesinada por Destructor, un monstruo gigantesco con tentáculos que aparentemente fue encarcelado en la bóveda hace cientos de años por los Eridianos, la raza extraterrestre que creó la bóveda y dejó a unos guardianes custodiándola para evitar que se abra e impedir que la bestia que reside en el interior destruya el universo. En el clímax, los cazadores de bóvedas matan al Destructor, sellan la bóveda por otros 200 años y devuelven la paz al planeta Pandora, dejándole la llave a Tannis para que garantice que nunca caiga en las manos equivocadas.


Borderlands


 
Durante el juego, se puede elegir a uno de los cuatro personajes que son cazadores de bóvedas, los cuales responden a una clase específica que cuenta con un armamento especializado. La diferencia que lo separa de juegos de temática similar es que incorpora en su jugabilidad los mecanismos de disparos en primera persona y los combina con los elementos básicos de RPG, por lo que es posible personalizar a los personajes mientras suben de nivel y modificar ciertas habilidades de armas que son útiles para el enfrentamiento. En la campaña, el personaje que controlo es Roland.
 
Como buen soldado, Roland ejecuta acciones básicas como caminar, correr, saltar, golpear y disparar en mundo abierto compuesto de varios mapas enormes para explorar desde una perspectiva en primera persona, donde usualmente se adquiere experiencia matando a los enemigos y cumpliendo las misiones que son asignadas por los NPC y tableros de retribución. Los mapas se pueden recorrer a pie o montado en un vehículo generado en las estaciones de buses sin costo alguno en el que se pueden montar dos pasajeros y combatir contra vehículos enemigos en una perspectiva de tercera persona, además de los viajes rápidos que permiten llegar de un área remota a otra en cuestión de segundos. Cuando está en batalla, si recibe un daño considerable afecta la barra de salud, y en caso de caer abatido puede intentar matar a un enemigo para lograr una segunda oportunidad, o de lo contrario sería regenerado hasta la última torre de guardado por un costo específico. Tanto las misiones como los enemigos derrotados a modo de remuneración dejan un botín con dinero, ítems, armas y modificadores de clase.


Borderlands 1


 
Por otro lado, Roland también tiene a su disposición la capacidad de equipar hasta cuatro armas, así como las mejoras de almacenamiento para ampliar los espacios de los escudos de energía y los modificadores de clase y de granadas. Las armas disponibles incluyen un arsenal de revólveres, bazucas, ametralladoras, granadas, escopetas, rifles de francotirador y subfusiles, las cuales se pueden comprar con dinero en las tiendas en forma de refrigeradores distribuidas en los pueblos y algunas locaciones de los mapas, junto a variaciones elementales, como las armas eléctricas y las armas corrosivas. Como se trata de un RPG de acción, las armas y los elementos se pueden combinar para alterar su potencia de fuego, la precisión y la velocidad de disparo, además de que se le pueden agregar efectos elementales como el fuego, la electricidad y el ácido para causar mayor daño al oponente. Todas las armas se pueden conseguir en las tiendas, pero también se hallan en los cofres de almacenamiento distribuidos en varios sitios del mapa, en los escombros y en los bolsillos de los enemigos que son aniquilados y las sueltan como parte de las compensaciones de las misiones. Adicionalmente en las tiendas se puede obtener botiquines para mejorar la barra de salud y los escudos de defensa, modificar las propiedades de la clase del personaje para añadir mejoras, comprar y vender todo tipo de armas y artículos.


Roland en Borderlands



A medida que Roland gana niveles a partir del crecimiento de experiencia, también se obtiene puntos de habilidad en una matriz de habilidades que muestra tres especializaciones distintas que mejoran su arma especial: la torreta Escorpión. La torreta Escorpión es un arma que dispara automáticamente a los enemigos y garantiza cobertura. La distribución de esos puntos de habilidades en ranuras especializadas puede mejorar la salud, la defensa y el ataque de la torreta Escorpión, lo que permite que el combate contra diversos enemigos sea más fácil.
 
Si bien la jugabilidad de Borderlands tiene una introducción que, en un principio, me resulta bien divertida cuando avanzo con Roland por el terreno baldío matando a bandidos a tiro limpio, pero llega un momento en que la rutina de disparar, eliminar y saquear se convierte en una bagatela que no se justifica ni con la más mínima bonificación. Tengo la sensación de que solo controlo a un muñeco mudo para completar misiones que se repiten hasta la saciedad sin ninguna mutabilidad o sorpresa, un chiste de mal gusto que ni siquiera me hace reír con las recompensas tontas a las que solo le cambian de manera aleatoria el color y los atributos para que parezca que las armas y los mods son distintos. Los controles de manejo en solitario los considero demasiado confusos cuando debo presionar dos veces un botón para montarme atrás o en la parte delantera del vehículo, además de que también hay que maniobrar con las dos palancas (¿a quién se le puede ocurrir esa tontería?). Por otro lado, los enemigos, que asaltan gritando como locos por el páramo, tampoco suponen para mí algún reto serio, y me parece muy anodina la aparición infantil de unos jefes principales que solo repletan el catálogo de ser antagonista. El trato mecánico de su sistema de juego, en lugar de divertirme o de sorprenderme, lo único que consigue es mi completa indiferencia y la necesidad de completarlo para no volver a jugarlo nunca más.


Matando a los locos skags


 
Quizá lo que más me cautiva de Borderlands son los gráficos y los sonidos. Para ser uno de los juegos tempranos de la PS3, a día de hoy el apartado gráfico se ve genial por contener un estilo visual muy peculiar que combina el dibujo del cómic con el sombreado de celdas tanto en los escenarios como en los modelos tridimensionales de los personajes. Esta apariencia de historieta es el resultado de una combinación entre las texturas dibujadas a mano con modificaciones del motor Unreal Engine 3 para esbozar las características que se distancia del realismo. Aprovechando el motor gráfico Unreal Engine 3, el equipo de desarrolladores de Randy Pitchford crea un mundo abierto que es bastante etéreo diseñando los paisajes inhóspitos del planeta Pandora y renderizando las colinas, las carreteras desérticas, los depósitos de chatarra, los poblados fantasmas, las cuevas oscuras, la decadencia industrial, como si se tratara de un mundo cuyo ecosistema ha sido destruido por la colonización y la explotación. El trato atmosférico se preocupa por el clima (las horas del día y de la noche) con una coloración púrpura que es increíblemente vistosa. El motor de física mantiene cierta estabilidad detallando las interacciones de los objetos y los personajes del mundo sin tiempos de carga, donde todas las acciones suceden en tiempo real, sin embargo, a veces el entorno se satura hasta perder, durante los combates, la velocidad de fotogramas fija de manera recurrente, a pesar de que no supone un problema grave y es algo momentáneo.


Roland, Lilith, Mordecai y Brick en Borderlands


 
Más allá de ese estilo artístico, me parece un misterio que un juego con un concepto tan interesante como “Borderlands” se vea desperdiciado por la jugabilidad aparatosa y reiterativa en la que solo hay que disparar a una oleada de tipos malos para conseguir siempre las mismas armas disfrazadas con mejoras inútiles. Es genérico, adormecedor. De nada sirve que tenga un multijugador en línea en el que se puede acceder a un modo cooperativo entre varios jugadores con pantalla dividida para efectuar las mismas misiones rutinarias. Se extiende innecesariamente durante más de 30 horas agónicas y en todo el transcurso siento como si no hubiera ningún propósito real porque, desafortunadamente, no hay un impulso emocional detrás de los encargos estúpidos que los personajes de mierda me obligan a hacer. No hay ningún personaje que se destaque. Todas las interacciones se reducen a lo mismo: conversar con gente molesta y cumplir labores que a menudo involucran apretar el gatillo para liquidar a villanos patéticos a cambio de un dinero que no sirve para nada más allá de comprar las mismas armas. Con un poco más de narrativa quizá el resultado hubiese sido otro. Pero esa es otra historia.



Desarrolladora: Gearbox Software, 2K Australia, Telltale Games
Distribuidor: 2K Games
Año: 2009
Género: Disparos en primera persona, RPG, Acción, 
Consola: PlayStation 3 (PS3)
Calificación: 6/10


Tráiler de Borderlands



Análisis de 'Borderlands' para PlayStation 3 (PS3), desarrollado  por Gearbox Software y publicado por 2K Games. 

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